BOLETÍN
ARTICULACIÓN CIUDADANA LA REINA

Animales en la Nueva Constitución: un mejor país para ellos y una mejor sociedad para todos.

Por Camila Ahumada.

Egresada de Derecho*.

 

 

 

 

 

El proceso constituyente que culmina (en teoría) el próximo 4 de septiembre, abrió la posibilidad de reescribir el Chile que queremos, inclusivo, paritario, ecológico, así como también con respeto a otras especies, como los animales no humanos.

 

 

Pocas veces se da la oportunidad de ser parte de un proceso histórico. Para quienes participamos activamente desde la sociedad civil organizada en causas animales, medioambientales, feministas, entre otras, el estallido social fue determinante. Constituyó la válvula que ayudó a relevar temas que se inter seccionan con otros, injusticias que tienen un profundo arraigo social y cultural, sobre todo para quienes son parte de las minorías que a lo largo de la historia han sido excluidas.

 

El que la convención fuera paritaria y abierta a la ciudadanía, dio la oportunidad de que diversos actores pudiésemos hacernos parte de la discusión y la incidencia. Así, fue posible presentar iniciativas populares de norma, asistir a exponer a las comisiones, tener reuniones uno a uno con diversos convencionales. En este proceso, encontramos a constituyentes abiertos a escuchar no solo ideas distintas a las que se encontraban en la Constitución del 80, sino que también a entender los cambios de paradigma que nos empujan a una sociedad más justa, como es la protección de los animales.

 

Si bien el movimiento por los derechos animales no es nuevo en Chile (ni en el mundo), su reflejo legal se ha dado en una pequeña cantidad de normas.  De hecho, los animales no son parte de la Constitución de 1980, como si lo han sido en diversas Constituciones del mundo (Brasil, Colombia, Alemania, Egipto, India, etc.). En este sentido, la oportunidad de incluirlos en la nueva carta marga no era menor, e incidir por ellos se volvió uno de los temas relevantes incluso en encuestas y medios comunicacionales masivos.

 

El proceso de redacción de la norma en la Comisión de Medio Ambiente así como las posteriores votaciones en el pleno no estuvieron exentos de polémicas. Se hicieron presentes caricaturizaciones del movimiento animalista, conflictos con grandes intereses económicos extractivitas e incluso advertencias sobre el alcance que podría tener una norma que los reconociera como lo que son: seres sintientes.

 

No obstante lo anterior, el resultado fue el artículo 131 que dice lo siguiente:

 

  1. Los animales son sujetos de especial protección. El Estado los protegerá, reconociendo su sintiencia y el derecho a vivir una vida libre de maltrato.
  2. El Estado y sus órganos promoverán una educación basada en la empatía y en el respeto hacia los animales.

 

Este artículo, de ser aprobada la nueva Constitución el 4 de septiembre, no solo significará hacerle justicia a una realidad neurológica y ética como es la sintiencia animal. También significará reconocer la protección que merecen los animales no humanos, tanto por sí mismos como por la relación que tienen en nuestras vidas como parte de la familia. Incluir la educación basada en la empatía no solo significará un mejor país para ellos, sino que una mejor sociedad para todos. 

 

 

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*Camila Ahumada es Egresada de Derecho, Diplomada en Ética Protección y Legislación Animal, excoordinadora de Incidencia de Fundación de Vegetarianos Hoy.