
El tesoro del agua, un museo en La Reina
por Ximena Salazar, periodista y Javiera Araneda, ingeniera comercial

El agua es el tesoro del nuevo mundo, dicen los especialistas y valdría la pena saber más de ella, sus recorridos, su historia. En la ciudad de Santiago su relación con el asentamiento humano parte desde la cuenca de San Ramón y su almacenamiento en La Reina, como proveedora a la gran ciudad.
¿No te suena interesante un lugar donde venerarla y apreciar su valor, mientras interactúas con ella, en un entorno que la acompaña y legitima?.
En el corazón de nuestra comuna, Príncipe de Gales 7362, se encuentra un sitio abandonado hace 20 años, un área verde de propiedad privada de 5,5 hectáreas Albergando un tramo del canal de San Ramón, en él existe un conjunto de instalaciones de acueductos, tuberías y estanques, que se mantenían en poder de Aguas Andinas, bajo la figura de servidumbres , y que cuentan la historia del suministro de agua en la Región Metropolitana.
Hoy este sitio fue licitado, en esta licitación sólo se presentó el municipio de La Reina quien quedó a cargo finalmente de este predio. La idea de los vecinos es recuperarlo, para uso público, dejandolo como lugar de encuentros, de caminatas, de ejercicio al aire libre, como una extensión del Parque intercomunal, y sobretodo, aprovechar las tinajas e infraestructura que data allí desde el siglo XVI, para recolectar y compartir nuestra historia.
Un Museo del Agua es desarrollar una pedagogía del agua, como manera efectiva de generar conciencia y convivencia con nuestro tesoro natural. No olvidemos que los territorios tienen memoria, su morfología, las actividades que ahí se desarrollan y las formas de vida de sus habitantes , son una muestra de aquello. Nuestra comuna y su relación con el agua es un testimonio vivo de esa memoria que conforma este territorio. Además que la presencia histórica de las empresas sanitarias constituyen también su legado.
Pedagogía en pasado
Si nos vamos bien atrás, sabremos que las huestes de Pedro de Valdivia y sus herederos tenían al río Mapocho como única fuente de abastecimiento de aguas. Y ya en 1577 se acordó la construcción de obras que aprovechan las aguas del estero de Ramón, provenientes de la precordillera andina al sur del Mapocho, y conducirlas hasta una pila ubicada en la actual Plaza de Armas. Dos siglos más tarde se efectuó la construcción de una red de cañerías superficiales de greda, para mejorar la calidad y transporte de las aguas. En el Siglo XIX se comenzó a distribuir el agua a través de cañerías metálicas.
En 1861 se creó la Empresa de Agua Potable de Santiago, y en 1865 ya están listos los dos primeros estanques para almacenar esta agua potable, ubicados en la actual comuna de La Reina, capturando los flujos del estero de Ramón. También comienza entonces la distribución del agua por la ciudad a través de cañerías metálicas. En 1894, se expropiaron los terrenos de la hoya hidrográfica de la quebrada de Ramón a los entonces propietarios de fundos de apellidos Ossa y Larraín. Esos primeros estanques de agua potable de Santiago y sus infraestructuras de captación de aguas y de desagües desde y hacia el canal de Ramón hoy están en un estado de completo abandono. (*)
En este espacio de casi 6 hectáreas (como dijimos anteriormente) demarcadas por la trayectoria del canal que lo cruza en su interior, EMOS ( Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias) la antigua compañía estatal del agua potable, levantó un club de campo para sus trabajadores, que funcionó hasta que ésta fue privatizada a fines de los 90. ¡Imaginen la cantidad de historias que hay almacenadas allí!. Hoy su dueña es la transnacional Aguas Andinas, quien decidió cortar ese gasto, quedando un sitio eriazo hasta hoy, fuente de conflictos entre vecinos, y de tomas que la pandemia favoreció . Pero también en el contexto del despertar social de 2019, la comunidad de vecinos comenzó a disfrutar de las calles, y de alzar la voz para pedir cambios y reunirse en las mismas plazas (la Plaza Perú colinda con un frente de este terreno) para trabajar propuestas que beneficiaran a toda la comunidad. Y así fue saliendo este proyecto para aprovechar este espacio histórico y la sensibilidad del reinino con el tema medioambiental.
Pedagogía en presente
Los mismos vecinos esbozaron los principios generales para este espacio abandonado: un diseño como parque natural, orientado a generar un espacio urbano de bosque, senderos, huertas y humedales, que privilegie la vida comunitaria en contacto con la naturaleza, la salud, la educación, el arte y la cultura. Y, por supuesto, que se constituya en un pulmón más de oxígeno y silencio frente a la constante contaminación de nuestra ciudad. Al tiempo que se levanta un Museo del Agua a partir de las ruinas de la primera planta de agua potable de Santiago, 160 años después de su construcción; y propone que se la declare prontamente como monumento nacional. El proyecto del Museo del Agua reunió más de un millar de firmas de los vecinosy fue presentado a la Municipalidad de La Reina. Durante el mes de septiembre la iniciativa fue difundida en una nota de prensa y en octubre se presentó al público en el Festival de la Ciencia 2022, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, en el Parque de la Familia. ( **)
Se instala entonces una conciencia comunitaria que crea un sueño verde y con contenido patrimonial, y que sin duda lleva mucho más interés social y turístico que un espacio adjudicado a una inmobiliaria que siga construyendo edificios particulares. Es la comunidad versus la individualidad, de un sistema que cae. Estaremos atentos a los movimientos de nuestras autoridades con respecto a esta iniciativa. Sin duda alguna, se trata de una noticia en pleno desarrollo.
(*i)nformación extraída de la publicación de Sebastian Infante. https://www.lemondediplomatique.cl/memorias-olvidos-y-visiones-de-un-parque-abandonado-por-sebastian-infante.html
(**) Proyecto parque Museo del Agua
https://docs.google.com/document/d/1wmyzkrtjLRL-jj63JnaYt1yt6JTwV6GqPHtNlin5xmk/edit?usp=drivesdk
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