
¿FEMINISTAS EN EL ESTADO?

“Democracia en el país y en la casa” fue la reivindicación que Julieta Kirkwood junto a otras valientes mujeres feministas chilenas enarbolaron durante la dictadura. ¿Y qué pasa hoy en Chile?
En su libro “Ser política en Chile” Kirkwood plantea la tesis de que las mujeres y el voto femenino históricamente han tenido una cercanía con el conservadurismo. Se pregunta entonces ¿Son reaccionarias las mujeres? ¿son revolucionarias? Estas preguntas no son menores y nos llaman a la reflexión, fundamentalmente porque en la lógica de la invisibilización y silenciamiento de las mujeres en la historia, el acercamiento que han tenido a ella y a la política ha sido siempre a través de un prisma, modelo y molde masculino, que ha llevado a las mujeres a realizar una “política masculinizada”, aceptando sus contenidos, jerarquías e instituciones.
De ahí que históricamente, el discurso de reivindicación de la igualdad de derechos para las mujeres, que busca extender los privilegios que gozan nuestros compañeros hombres, está delimitado dentro del marco patriarcal, sin cuestionar la remoción de las estructuras de subordinación, acomodándose más bien dentro de la institucionalidad establecida, mantenido así, una posición conservadora (algunas dicen “liberal”) del movimiento feminista.
Según Silvia Federici, feminista ítalo-estadounidense, el discurso de la igualdad femenina sólo inmoviliza el movimiento. De lo que se trata el feminismo es de cuestionar y transformar las estructuras de poder. De ahí entonces surge la condición revolucionaria del feminismo y el apoyo sin el cual el ahora el Presidente Boric no hubiera alcanzado la presidencia. Fue respaldado por el 68% de la población femenina menor de 30 años, el 56% de las mujeres entre 30 y 50 años y el 53% de las mujeres entre 50 y 70 años.
La promesa de un gobierno feminista y transformador, de la mano de un movimiento feminista que se ha construido a partir de la reivindicación de las distintas experiencias de las mujeres, que en tanto grupo oprimido ha tomado conciencia de sí mismo y busca para sí su propia identidad, ha calado hondo y ha tomado fuerza en el discurso y las prácticas de los distintos colectivos feministas que hoy existen en nuestro país y la de la propia institucionalidad, si pensamos por ejemplo en la Convención.
La opción por la paridad del presidente Boric responde a este momento histórico. A estas vindicaciones feministas no ya por la igualdad, sino por el acceso al poder precisamente para su transformación. El feminismo entonces (o más bien los feminismos) no deben pensarse, como piensan algunas feministas conservadoras o liberales, como un medio para la consecución de derechos, sino un fin en sí mismo, un fin que busca la transformación de la sociedad y de la forma de hacer política, hacia una lógica horizontal, respetuosa de las diversidades y las distintas realidades, de la valoración de la vinculación de la humanidad con la naturaleza y con el mundo de la vida.
Hasta ahora, no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero, la “democracia” no ha sido incompatible con la subordinación de las mujeres ni con su exclusión de la participación plena e igualitaria en la vida política, como plantea Carole Pateman, feminista británica. De ahí que desde los distintos colectivos feministas en Chile estamos dispuestas a trabajar para que el gobierno del pre- sidente Boric se oriente en la dirección correcta y comience a pagar así la deuda histórica de la democracia con las mujeres, alcanzando así la reinvindicación de “Democracia en el país y en la casa” que aún inspira nuestras luchas.
Fanny Acevedo
Cientista Política
ARTICULACIÓN CIUDADANA LA REINA
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